No sé cómo partir con este artículo o reflexión, porque no sé cómo explicar este caso o los motivos de este ascenso y caída de un personaje presidenciable. Evelyn Matthei, por el 2023, era uno de los personajes políticos más prominentes en Chile: un 46 % de evaluación positiva en una comuna difícil como Providencia, siendo el personaje político mejor evaluado ese año. En 2024 lideraba todas las encuestas presidenciales, que si bien no soy fan de ellas, sí dan un marcador de los rostros políticos mejor posicionados, y sin lugar a dudas Evelyn era uno de ellos. Es más, era la mejor posicionada. Incluso antes de las primarias seguía siendo una carta fuerte, pero por una serie de malas decisiones —tan inexplicables como su corrida random cuando le hicieron una pregunta que no quería responder—, en octubre ya estaba en cuarto lugar, y es poco probable que pase a segunda vuelta.
Más que un análisis político, que no es mi materia de estudio, me parece sorprendente cómo un perfil sumamente fuerte y bien posicionado, con una candidata con tanta experiencia, se desinflara en tan poco tiempo. Creo que el peor enemigo de Evelyn fue Matthei. Por supuesto, han intentado encasillarla constantemente por su pasado con el dictador, mientras ella ha buscado una posición más cercana al centro, algo esperable y aplaudible, alejándose de posiciones más de derecha como Kast o extremas como Kaiser, y sobre todo sabiendo que tiene una candidata comunista al frente. Su comunicación ha sido impulsiva y errática, algo raro de ver en una figura que se estimaba como firme y confiable. Ha sido una campaña desordenada, sin un norte, sin pilares comunicacionales claros. Es tremendo esto, totalmente diferente, por ejemplo, a cuando se enfrentó a Bachelet.
Poco ha ayudado tener tres candidatos de derecha; eso diluye el voto. La candidatura de Kaiser, con tendencia a la extrema derecha, ha permitido que el candidato que se consideraba de extrema derecha, Kast, se matice un poco. Matthei, por otro lado, ha tratado de acercarse al centro, y quizás eso le quita piso ante la derecha conservadora. Para mí es un paso necesario para agrupar a la gran mayoría silenciosa, fenómeno ampliamente estudiado. Tenemos una sociedad con extremos minoritarios que hacen mucho ruido y una gran mayoría moderada y silenciosa que ha evitado siempre los extremos desde el regreso a la democracia. Creo que la decisión de Matthei era coherente con esa mayoría.
Matthei, para muchos —dentro de los cuales me incluyo—, era una carta fuerte para la presidencia de la República. Su figura siempre ha sido vista como fuerte, segura, directa. Ahora, de verdad, se percibe una candidata acomplejada, dudosa, carente de certezas. Y está demás decir que la percepción es la realidad: cómo eres percibido o eres visto, eres tratado o considerado.
No tengo las respuestas del porqué, pero no deja de llamarme la atención. Creo que ha perdido su oportunidad de ser presidenta de Chile.