El fracaso de Chery fue monumental, tan grande como la Gran Muralla China. Este año Chery, la marca de autos china de la gran muralla, trató de imitar la campaña icónica de Range Rover Sport, esa en la que el SUV sube los 999 escalones de la carretera del dragón en la montaña de Tianmen, en China.
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En la búsqueda de replicar ese registro, el fabricante chino quiso mostrar las enormes cualidades de su todoterreno (el Fulwin X3L). Pero lejos de transformarse en una hazaña, terminó siendo un papelón histórico: en la prueba el auto queda empotrado, destroza parte del monumento y, de paso, le cuesta a la marca 4.000.000.000 $ sin contar el descrédito internacional.
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Yo no soy experto en autos. Uso uno. Y con el tiempo he aprendido muchísimo del mío. Cuando tienes un auto 2006 es normal que empieces a cambiar sensores y piezas, y ahí uno aprende mecánica básica a la mala, a punta de “murió una parte, ¿para qué sirve? XD”. Así que no voy a hacer un análisis técnico/mecánico de los autos chinos: no tengo esas habilidades ni conocimientos, no me compete.
Pero sí hay algo que cualquiera que lea noticias o redes puede notar: es bastante común ver críticas consistentes y sistemáticas a muchas marcas chinas. Todos los años SERNAC levanta alertas de seguridad de camionetas Changan u otras. Hay muchos reclamos de autos parados meses por falta de repuestos, si tienes algún problema no hay buen soporte o servicio técnico, cientos de videos de personas perdiendo el control del vehículo a altas velocidades en versiones eléctricas, autos MG quemándose, BYD retirando 115 mil autos por problemas con sus baterías… En resumen, con toda la información oficial y casos visibles, queda bastante en entredicho la calidad general de sus autos.
Y aquí viene lo curioso: la inversión en marketing y publicidad de estas marcas es potente. Sin ir más lejos, Jetour auspicia a Colo Colo, el club de fútbol chileno más grande, popular e importante. Entonces, la pregunta de cajón es:
¿No sería mejor invertir esa plata en desarrollar productos más seguros, más duraderos y más eficientes, en vez de gastar tanto en marketing para vender productos objetivamente malos?
Sabemos que nuestras leyes en Latam son bastante laxas en temas de seguridad. Eso permite que Suzuki venda su S-Presso aquí, simplemente porque no cumple los estándares mínimos de seguridad europeos. Es un auto malo que llegó a ser el más vendido en Chile en 2021. Estoy seguro de que, si pudieran, algunas marcas venderían piedras con ruedas, total, la ley lo permite. Ni hablar de barras de seguridad o autos que se deforman literalmente en choques a 40 km/h.
Desde mi lugar de “no experto en autos”, pero sí de alguien con una inteligencia relativa, yo busco algo muy básico: autos seguros. Esa es mi principal preocupación. Siempre reviso sus estrellas de seguridad, si pasan la prueba del alce, si tienen airbags traseros, entre otros mínimos, y claramente muchas de estas marcas están lejos de ese estándar.
Y es más raro todavía si pensamos que Geely compró Volvo a Ford en 2010, la marca sueca famosa por ser indestructible. “Hecho en China” no tiene por qué ser sinónimo de mala calidad. China produce cosas de altísima gama. Pero, aun así, muchas de las marcas chinas más visibles en el continente arrastran una reputación de mala calidad. La Jetour T2, que parte en los 28 millones chilenos, tiene una apreciable mala calidad en terminaciones, botoneras, problemas de calefacción, pantallas que fallan con regularidad, problemas con el cierre centralizado… y como no son temas de seguridad masiva, SERNAC y la legislación nacional poco pueden hacer.
Entonces vuelvo a la pregunta clave:
¿Por qué marcas grandes, con presupuestos importantes, no se concentran primero en desarrollar mejor sus productos y corregir fallas sistémicas y persistentes, y prefieren seguir gastando más en marketing para empujar productos que saben que son malos?
No tengo la respuesta, solo la incógnita. Y el caso de los autos chinos es solo uno. Hay muchos productos y servicios visiblemente malos o deficientes que tratan de tapar sus problemas con una capa de buen marketing.
Y ojo, yo me dedico al marketing, me gusta el marketing, creo en el marketing. Pero incluso desde el marketing, la ecuación lógica debería ser otra:
¿No es mejor tener un buen producto, con buenas terminaciones, acompañado de una buena comunicación y marketing… en vez de solo vender basura con marcas llamativas?
¿Qué opinan ustedes?