Miguel Angel Ruiz NeuroMars
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La trampa como negocio

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En Chile tenemos un dicho que creo sin temor a equivocarme, aplica a todo Latam, “hecha la ley, hecha la trampa” y es que somos bien busquillas para tomarnos de cualquier espacio que podamos cuando hablamos de reglas o condiciones, pero el problema es cuando un negocio se sustenta en la trampa, en la famosa letra chica.

La Trampa del negocio

Hay empresas que buscan aumentar el ticket con políticas o condiciones que no necesariamente se entienden, o de plano se aprovechan de la buena fe de las personas creando contratos complejos que no entienden finalmente ni ellos, casos sobran, las Isapres y sus contratos son un claro ejemplo, cuando uno revisa los contratos de las Isapres, en vez de poner los montos de coberturas en precios o uf, los muestran con códigos o nombres que no expresan su valor real monetario, conversando hace años con la gente de QuePlan, me explicaron que 2 años su negocios solo giro entorno a entender los contratos de las Isapres para interpretarlos a valores monetarios, para saber así cuanto cubrían realmente, cláusulas que indican por ejemplo “cubre 2 veces el monto AB”, no indican por ejemplo que el monto real de cobertura podrían ser solo 2mil pesos chilenos o 2 USD, el punto es que estos 2 años que QuePlan les demostró que ni los ejecutivos, ni jefaturas de las Isapres entendían sus propios planes, algo anecdótico que nos demuestra la complejidad puesta solo para explotar un Sesgo.

Entonces, algunos negocios basan sus ganancias, para mí de forma deshonesta, en políticas y/o condiciones abusivas que buscan explotar las debilidades de los clientes, con contratos largos en idiomas complejos, que embellecen cosas que si fueran explicadas en un español normal, poca gente aceptaría, como los contratos normales de las redes sociales que se hacen extensos adrede con el afán de hacer que la gente no los lea y acepte las condiciones abusivas de la mayoría de los servicios y no, no son solo los gratuitos.

Hace años participe de una gira por el norte del país, en Calama solo pudimos pillar 1 aerolínea con horarios cómodos disponibles para regresar a Santiago (porque lo único cómodo de esta marca es su horario), Jetsmart, cuando subí el avión me indicaron que la maleta (que era un bolso de mano) no estaba dentro de los diámetros permitidos para ser considerado equipaje de mano, he usado el mismo bolso en Sky y en Latam sin nunca tener problemas, me obligaron a pagar en el momento 3 veces más del valor del vuelo, solo para poder subirme con el bolso de mano, que para ellos no era bolso de mano y es que ese es su negocio, cobrarte barato explotando clausulas irrisorias que te hacen pagar más y como Jetsmart hay muchas empresas sobre todo aerolíneas, servicios de trenes y buses que funcionan igual, en Europa este tipo de prácticas abundan, empresas que utilizan clausulas confusas que se aprovechan de que la gente no lea los contratos o los lea pero que no los entienda, negocios sin escrúpulos y poco transparentes que basan sus ganancias en trampas para sacar más dinero a sus usuarios.

Este tipo de empresas cada vez están más expuestas, a la funa, a nuevas regulaciones, pero por sobre todo, a que el cliente nunca los vuelva a usar, ningún cliente cae 2 veces en la misma trampa, debemos caminar hacia empresas más transparentes, éticas y responsables, que creen políticas que protejan su negocio de forma legítima y también a sus clientes, empresas que comuniquen de forma transparente sus bases y condiciones; que simplifiquen sus políticas y contratos apuntando a hacer negocios que no busquen aprovecharse de sus clientes para rentar más.

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